Hombres y Mujeres en la Iglesia (#4)

Hoy en este post me voy a dedicar a explicar el primer pasaje bíblico de donde se tienen muchas dudas. Espero que para ustedes sea de esperanza y aliento como lo ha sido en mi vida. No duden escribirme sus dudas!! Son las notas de un mensaje que compartí hace unas semanas. Espero poder tenerles el link de descarga para que lo escuchen.

Efesios 5:22-32

“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;” 5:22

1.
Cuando la esposa se sujeta al esposo no se queda sin voluntad, al contrario, necesita contar con voluntad propia para decidir sujetarse. Similar a esto ocurre cuando el marido toma la iniciativa de sacrificarse (entregarse a sí mismo) por ella. Ninguno pierde su voluntad cuando decide vivir en unión con el otro. La palabra “someterse” en griego es hypotass indica gramaticalmente algo que se hace a uno mismo. Es decir, no es responsabilidad del esposo hacer que la esposa se sujete a él, sino es algo que ella hace a sí misma. La esposa decide voluntariamente someterse al esposo.

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,” 5:25

2.
De igual manera el sacrifico del esposo por la esposa es voluntario. Entregarse a sí mismo indica que es un acto voluntario de él mismo. La biblia indica este sacrificio del marido como de Cristo por la iglesia, sin embargo nuestra tradición siempre ha visto a la esposa como la que debe sacrificarse por el esposo, dejar todo, (recordemos que la Biblia dice dejara el hombre…). La comunidad siempre ha usado este pasaje para decir que el esposo debe entregar su vida en caso de estar en peligro la vida de la esposa solo en un momento de crisis, al igual que hemos enseñado que la sujeción es en tiempos de conflicto o toma de decisiones, que ella debe sacrificar su voz cuando no llegan a un acuerdo en un conflicto. El problema con esta sujeción ocasional es que no cumple con el estándar bíblico “en todo” no sólo en decisiones o conflictos. La sumisión es una postura dentro de una relación, que significa impulsar desde abajo en todo. De igual manera, el sacrificio del esposo también es una postura dentro de una relación de tiempo completo. Cuando la esposa desde debajo del esposo, lo impulsa, mientras tanto, ejerciendo el sacrificio de entregarse por ella, el hombre está sacrificando su ventaja de estar arriba, y como consecuencia la exalta a su mismo nivel. Es decir, los dos dejan de convivir en un pleito por poder y por el contrario el sacrificio constante de ambas partes resulta en el morir a sí mismos. Amor y confianza es necesaria para que se dé esta dinámica.

“porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.” 5:23

3.
Dice que ya ES la cabeza, no necesita pelear por ese lugar. Ser la cabeza no se busca ni se gana, ni se ejercita, ni la esposa debe darle ese lugar, pues YA LO TIENE: es una realidad espiritual, un regalo de Dios. Nada de lo que la esposa haga le quitará ese lugar, ni en el reino de Dios, ni en su hogar. La Biblia no dice que es la cabeza del hogar, dice que es la cabeza de la esposa. Ser la cabeza es una metáfora que describe algo real, pero no deja de ser metáfora. En relación con la iglesia, Cristo no cumple su ministerio sin nosotros, predicar, enseñar, lavar los pies de los demás, dar agua al sediento, orar por los demás, mostrar misericordia, y así somos coherederos de la gracia con Él. Es la responsabilidad del esposo exaltar a la esposa como Dios exalta a Cristo y Cristo exalta a la iglesia, es su deber, asegurarse que su esposa sea honrada no menos que él es honrado. No significa autoridad ni fuente ni cubierta. (Más adelante explico por qué no podemos reducir este versículo a esta explicación)

“Pero quiero que sepáis (quiero que “veas” no que “entiendas”, en el original griego) que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.”1 Corintios 11:3
Pablo nos estaba previniendo de competir por una autoridad; más bien nos quería hacer entender que cada relación aquí representada es un misterio, y en cada caso, la cabeza y el cuerpo están conectados de manera vital como uno.

“Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.” 5:31

4.
No dice que sea una sola carne con los demás miembros del hogar, sino con la esposa, por eso sólo es cabeza de la mujer. La Biblia por eso es tan clara cuando dice que honren a los dos: “padre y madre”. Efesios 6:1 El padre no es cabeza, es el esposo el que es la cabeza. Sin embargo, es la madre, como esposa, la que es llamada a sujetarse al esposo.

“Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.” 5:32

5.
Si sólo definimos la unión de esposo y esposa , Cristo e iglesia como líder y ayuda, hacemos a un lado el hecho de que es un “misterio”. No es ni inspiradora la definición que le hemos dado. Si ese hubiera sido el significado al que lo hemos reducido, el divorcio no sería tan fuerte, pues separase un líder de su “ayudador” no es tan escandaloso como quitar una cabeza de un cuerpo. En el segundo caso, la vida se pierde, una carne es deshecha.


TRES veces se ordena al esposo a amar a su esposa. 5:25, 28, 33

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.”
‭‭Efesios‬ ‭5:25, 28, 33‬ ‭‬‬

Alguien me hacía la pregunta de por qué en Efesios a la mujer se le pide respetar y al hombre amar. El significada de cada una de las palabras sigue en concordancia con la comparación de Cristo a la iglesia. Cristo amó (se entregó) a la iglesia y la iglesia lo respeta (se somete). El significado de “amor” es “entrega” y el significado de “respeto” es “sumisión”.

El versículo con el que abre este diálogo es el siguiente “Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo.” Efesios‬ ‭5:21‬ ‭‬‬Como cuerpo de Cristo, se establece este mandamiento antes de que lo que continúa se vuelva un pleito por el poder. Como hemos visto antes, buscar ver quién es el “mayor en el reino de los cielos” Cristo mismo lo contestó diciendo que el que sirve a los demás lo será.

Hombres y Mujeres en la Iglesia (Reseña Parte #3)

“La iglesia esta perdiendo el punto cuando la comunidad de creyentes condiciona a la mujer cristiana a asumir que es inferior, y si es necesario, probarse ellas mismas inferiores al hombre.”

Sarah Sumner “Men and Women in the Church: Building Consensus”

Inevitablemente nos topamos con la pregunta de muchas creyentes, que por el trato, o tradición de la iglesia, se ven limitadas en su crecimiento espiritual dentro de la organización. “La mujer es inferior al hombre?”. Si bien, tanto conservadores como liberales, desaprueban desde hace unos años, que ante Dios, la mujer tenga menor valor que el hombre, el trato para ellas no ha cambiado, como ha cambiado su visión al respecto.

El debate de muchos empieza con 1 Corintios 11:7 “El hombre no debe cubrirse la cabeza, ya que él es imagen y gloria de Dios, mientras que la mujer es gloria del hombre”, pero quiero invitarlos a ver que es lo que NO dice este versículo. Este versículo no dice que la mujer no sea imagen de Dios. En ningún lugar de la Biblia se dice que la imagen de Dios se da a la mujer a través del hombre. De hecho Génesis 1:27, nos dice que : “Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó”. Tampoco dice que la mujer adquiere la imagen de Dios casándose. Así que, ninguna mujer debería sentirse menos imagen de Dios si no se ha casado. Este versículo tampoco dice que la mujer es menos inteligente que el hombre.

Recordemos la total humanidad de Jesús (sin perder la paradoja de que es totalmente Dios al mismo tiempo) que era totalmente necesaria para cumplir con su sacrificio en la cruz. A Su vez, Jesús fue “nacido de una mujer” (Gal 4:4). Si Jesús fue totalmente humano entonces María fue totalmente humana. Y si María, una mujer virgen fue totalmente humana, entones cualquier mujer soltera cristiana es totalmente humana y no necesita de un hombre para completar su humanidad. El hombre tiene la masculinidad en común con Cristo, sin embargo no comparte su divinidad. El hombre tiene la imagen de Dios, pero no deja de ser solamente un humano. Este punto es importante porque en pleno siglo XXI muchas mujeres se ven discriminadas a servir dentro de una iglesia si no están casadas. No hay tantas oportunidades como las hay para un hombre. De igual manera las mujeres casadas también son silenciadas, porque pensamos equivocadamente que su esposo es el que tiene más derecho en su matrimonio de opinar y servir en algún ministerio de liderazgo. El simple hecho de ser mujer nos etiqueta a ser subordinadas en una iglesia sin tomarse en cuenta nuestra experiencia, talentos, dones o llamado por parte de Dios. Pero eso es un total y absoluto prejuicio que incluso yo me he puesto en la vida. Muchas veces decidí hacerme a un lado porque “no soy hombre y no puedo ser líder”, porque “mi esposo debe ganar más que yo, pues él es el proveedor del hogar”. Frases sin fundamento bíblico, totalmente sacadas de contexto, donde no se estudia su hermenéutica. Más adelante estudiaremos pasajes mal estudiados como Efesios 5, 1 Timoteo, etc. Cabe aclarar que mi esposo nunca me ha siquiera insinuado a pensar así, pero yo prejuiciosamente y con temor al “qué dirán” o el “cuidar su masculinidad” me he impuesto. ERROR! Debí haber estudiado desde el principio este tema con libertad y humildad, buscando de corazón qué tiene Dios para mí.

Por otro lado, cuando Jesús fue cuestionado respecto a quién sería el mayor en el reino de los cielos (Mt. 18:1), Él respondió llamando a un niño y poniéndolo en medio de ellos y les dijo: “Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Por tanto, el que se humilla como este niño será el más grande en el reino de los cielos.” Mt.‬ ‭18:3-4‬‬‬ Así que la respuesta de quién es inferior o quién es más importante, ya la tenemos contestada. Quitemos el absurdo de una vez por todas.

Otra de las causas que más me ha movido a estudiar este tema es la falta de una postura clara por parte de los creyentes respecto al tema de los feminicidios. Me enoja mucho ver cómo nos gusta juzgar los movimientos feministas seculares, sin siquiera mostrar empatía con lo que las mujeres en el mundo sufren diariamente por el simple hecho de ser mujeres. Estamos muy mal informados respecto a los movimientos sin embargo, nos sentimos superiores y nos permitimos criticar sus luchas. Nos hemos llenado de prejuicios respecto a las mujeres y ni siquiera de mujer a mujer sentimos empatía una por la otra. Frases como: “es que las mujeres somos muy emocionales” inmediatamente nos cataloga en un rubro de locura del que escogemos mejor no tomarnos tan en serio en la vida. Somos duras con nosotras mismas; tenemos miedo de nuestra emocionalidad y la condenamos. Si bien, no estoy invitando a guiarse por las emociones, la invitación es a escucharlas y tener carácter para dominarlas sin que estas nos hagan sentir culpables o menos inteligentes. Las emociones están ahí por algo y, puestas en las manos de Cristo, Él puede usarlas para Su gloria. Cuántas no nos hemos limitado para no “brillar” más que algún hombre, o no ser “demasiado mandona”, o “crean que estoy exagerando”. En contraste también podemos recluirnos en la flojera de tener dominio sobre las emociones, un trabajo que sólo podremos lograr en nuestra comunión con Cristo y donde el dominio propio es totalmente importante ejercitar. Sin embargo, nuestra emocionalidad, de ninguna manera nos hace inferiores al hombre y eso es algo en lo que la iglesia ha perdido la brújula. Nota: los hombres también pueden ser emocionales al mismo nivel que las mujeres. Hemos aprendido equivocadamente que los hombres no lo son tanto, pero más bien lo expresan de otras maneras más naturales para el hombre que para la mujer (ira, competitividad, etc.). Así que, ese argumento es totalmente absurdo también para desacreditarnos de alguna posición de liderazgo.

Como conclusión debemos entender que este tipo de prejuicios en la iglesia son pecado. El prejuicio por años nos ha limitado como cristianos a estudiar temas y hablar de ellos. El prejuicio es un síntoma de algo que ocurre en el fondo. Como lo he dicho antes, es orgullo. El prejuicio nace de la ignorancia y del miedo. El prejuicio se manifiesta en sentido de superioridad de uno mismo u odio a uno mismo. El prejuicio es narcisismo. El narcisismo desacredita al humano que nos rodea porque no son, ni piensan como uno mismo. El problema del prejuicio es que no somos conscientes de él en nuestra vida. El prejuicio es un pecado de omisión donde fracasamos en amar a otros. Mostrar amor solo a los que creemos que piensan como nosotros, muestra parcialidad y eso es pecado. “Porque con Dios no hay favoritismos.” Romanos‬ ‭2:11‬ ‭

El prejuicio absurdo de que nuestra emocionalidad como mujeres nos desacredita de ser igual de importantes que el hombre, es pecado y ha hecho más daño del que entendemos y podamos aceptar. Así que, nos encontramos con que al final, teológicamente ahora entendemos que la mujer fue creada a imagen de Dios, pero seguimos tratándola en un lugar menos honroso que al hombre. Llenos de prejuicios, limitamos, juzgamos y desprestigiamos el posible llamado al liderazgo de algunas de nuestras mujeres en la congregación. Respecto a la autoridad sobre el hombre, hablaremos después. Hay muchos mitos todavía por estudiar.

Hombres y Mujeres en la Iglesia (Reseña #2)

“Todas las generaciones producen mujeres talentosas que ministran con efectividad a mujeres y a hombres. Este libro lidia con el problema en cómo nos envolvemos con estas mujeres. ¿Cómo debemos responder a la evidencia de sus fruto y pasión que expresan por Jesucristo?”

Sara Sumner

Si bien en las iglesias más conservadoras la mujer tiene acceso a algún un ministerio dentro de la organización (ser madre, esposa, ayudante, maestra de niños, cantante de alabanza, etc.) el punto de debate parece siempre ser con el uso de sus dones dentro de una congregación y de tener autoridad espiritual en algún ministerio. Ambas visiones buscan respaldar bíblicamente el hecho de que la mujer tenga o no permitido ejercer autoridad sobre el hombre.

Podemos ver cómo hasta en los ministerios más conservadores de la iglesia (hablando del cuerpo de Cristo), se hacen “excepciones” y se invita, paga y promueven a algunas mujeres a dar conferencias a la congregación (incluyendo hombres). Ejemplos como: Elisabeth Elliot, Anne Graham Lotz, y misma Sarah Sumner destacan ministrando como conferencistas y maestras a hombres y mujeres por igual. La justificación de muchos es que son casos “excepcionales” y se llegan a comparar con las diferentes figuras femeninas que Dios dejó plasmadas en Su Palabra.

Como mencioné en la introducción a esta serie, como niña, adolescente y adulto me es importante identificarme con testimonios de cristianos que alienten mi vida y me den esperanza para crecer en el ministerio tan lejos como Dios me abra puerta. Figuras como la juez Débora, la reina Esther, Ana y su fe, Priscila la diaconisa y maestra de Apolos, profetizas, entre otros puestos de liderazgo de las que se habla en la Biblia como un normal. Así como hubo reinas y otras mujeres en ministerios donde ellas hicieron mucho daño y tropezaron al pueblo de Israel, también hubieron hombres que grotescamente cayeron en los mismos errores. En el texto bíblico del antiguo testamento, sin embargo, nunca se menciona una predisposición ni mandato en contra de que las mujeres ministren como autoridad sobre el pueblo de Israel. Más adelante iremos hablando de las cartas de Pablo también. Como adelanto, quiero platicarles que investigué que Gamaliel, el maestro que Pablo tenía mientras era parte del Sanedrín judío, era pro mujeres; promovía sus derechos y su integridad como creadas a imagen de Dios y por lo tanto iguales en valor al hombre. Es decir, esta característica en Gamaliel fue aprendida directamente por Pablo y se puede estudiar en sus cartas esta mentalidad que inculcaba a los gentiles que ministraba como diácono.

El punto real del conflicto es que estamos conflictuados entre nosotros mismos como iglesia respecto a este tema, pues en la Palabra vemos que a ningún personaje de la Trinidad les asustó el tema. El conflicto y susto parece más bien ser un tema entre pastores y sus congregantes conservadores. Algunos optando por prohibirlo por completo, otros por hacer excepciones y otros por empezar a promoverlo. Muchos complementarios en su discurso argumentan que hay algunos puntos en los que concuerdan con los egalitarios. ¿Cuál es el estándar para saber cuándo o no concordar, cuándo o no hacer excepciones? Concuerdo en dos puntos con la doctora Sarah Sumner. El primero, que debemos honrar la traición de la iglesia y segundo, que la tradición debe mantenerse en constante reforma. La Biblia es clara en mostrar a mujeres liderando y enseñando desde el Pentecostés, pero la tradición de la iglesia no afirma estas verdades. Cuestionar la tradición NO es lo mismo que cuestionar a Dios. Un estudio y vida de oración profunda nos debe llevar a una constante revisión de nuestras tradiciones. Debemos depurar todo aquello que estorbe el trabajo de Dios y contradiga Su Palabra, aun cuando incluya romper estructuras. Nos vamos a enfrentar muchas veces con que estos cambios son difíciles aún buscando mejoría y la verdad bíblica. De hecho, no hay generación en la iglesia donde una reforma no haya sido difícil. Para Pablo mismo requirió un enorme esfuerzo explicar la inclusion de los Gentiles a la iglesia de Cristo. En la Biblia, el libro de Hechos nos recordará por siempre que Pablo fue una persona controversial; en la historia, John Calvin logró una reforma de la iglesia siendo un personaje totalmente controversial para su época; en el mundo, el rey Ciro nos recuerda que Dios también usa hasta a los incrédulos para cumplir Su obra en Su pueblo.

En su libro The Neccesity of Reforming John Calvin señaló: “La pregunta no es si la Iglesia trabaja bajo enfermedades tanto numerosas como graves (esto es admitido incluso por todos los jueces moderadores), sino si las enfermedades son algún tipo de cura que no admite un retraso más, a la que entonces no es útil ni se está volviendo algo que espera remedios lentos”. Después de dos mil años de tener la misma visión respecto a la mujer en la iglesia, ¿no necesitamos que tal vez esta visión “enferma” vaya encontrando una “cura” sin más retrasos?

Empecemos por preguntarnos en qué maneras hemos visto en nosotros mismos y en nuestras congregaciones una visión “enferma” respecto a la mujer. Espero sus comentarios!

Opportunities

Qué tal su cuarentena?

Es divertido ver tantos posts de la cuarentena que este COVID19 ha generado globalmente. Yo soy fan de los memes y de tratar de reírnos en las tragedias. (No a costa del sufrimiento de otros, claro está)

Y aunque esta es global, no es la primera vez que vivo una cuarentena.

Situaciones como estas sacarán siempre lo que tenemos en el corazón. Nuestras reacciones son el fruto de nuestras creencias y nuestras acciones la consecuencia de nuestros principios.

Recuerdo en particular dos “cuarentenas” que viví. Una de ellas a los 16 años cuando el huracán más poderoso en la historia de México, el Wilma, azotó las costas del caribe, donde yo vivía, estacionándose por 24 horas en Quintana Roo. Desde el día de la preparación, después el comienzo, seguido de la calma del ojo del huracán, su agresivo final y el “aftermath” del mismo, permanecí dentro de mi casa. No se imaginan lo que viví durante su trayectoria. Mi casa con cimientos anti terremotos, se cimbraba por el viento. TERROR. Los detalles son miles, pero los que atesoraré por siempre es el tiempo que pasé con mi papá en específico. Fue mi héroe. Tenía un ingenio impresionante que nos permitió estar a salvo y salir adelante de manera sobresaliente. Detalles como asegurar el portón con los coches y dejar la puerta de peatones abierta, limpiar el techo y cerrar el desagüe para recolectar el agua de la lluvia, entre otras. Nos dedicamos a cantar alabanzas juntos mientras sacábamos el agua que inundó la casa, y aprovechamos a platicar historias que nunca nos había contado de su infancia. Un tesoro que enmarqué en mi memoria para siempre. Supo sacar lo mejor de él para aprovechar esta oportunidad con su familia. A lo mejor nunca se lo pude decir, pero él me ayudó a fijar mis ojos en la esperanza de que esto iba a acabar y que su cuidado nos mantendría a salvo. Tuve paz en medio de la tormenta gracias a sus cuidados.

En Septiembre, Dios movió mi vida por completo. Y por masoquista que eso suene, decidí someterme a una cuarentena voluntaria.. Años viviendo una tormenta emocional tremenda, mi salud ya muy dañada, y una cartera totalmente exprimida me obligaron a tomar esta decisión. Esta cuarentena me iba a permitir re valorar muchas cosas. Y sí, la rutina y los compromisos se acumulan al punto de no poderlos frenar. Siendo una persona extra social y con un cargo por hacer una diferencia en mi vida y mis círculos sociales, me llevaron a un extremo de mucha actividad. Y aunque puedo decir que todo era relacionado con mi entrega a Dios, descuidé lo que soy para Él por ocuparme en hacer para Él. ¿Qué he hecho para sacarle provecho a la cuarentena? Ahí les va una lista:

  • Ayuno: de redes sociales (duré 18 días), para enfocar más tiempo en oración y tener claridad para escuchar la voz de Dios y Su llamado
  • Lectura: aunque llevo años leyendo la Biblia en un año, he podido profundizar en estudiarla como nunca había podido. Encontré nuevos autores que aportan muchísimo en este aprendizaje.
  • Aprender: como nunca, me ha dado tiempo de escuchar mensajes bíblicos de temas en los que no había podido profundizar. La biblia y la mujer, el matrimonio, la alabanza, profecías, las debilidades, los anhelos.
  • Meditar: hacer un detox de todo lo que tengo que pedir perdón, revisar qué no he logrado perdonar, enfocar mis anhelos a lo que Dios agrada, adquirir una visión y meta nueva que rete mi fe, ubicar mi zona de confort para salir de ella, ORAR, callar tantas voces y escuchar con más claridad la de Dios, etc.
  • Continuar: He hecho ejercicio disciplinadamente por mi cuenta, investigo acerca de más temas de salud y alimentación. Hay muchas cosas que hacemos porque los que nos rodean lo hacen, pero ¿qué pasa cuando estás aislado? Es tiempo de examinar tus motivos.
  • Hobbies: practicar lo que siempre me ha gustado y adquirir nuevas habilidades: cocinar, tocar un instrumento, cantar, leer, escribir, ser niñera.
  • Servir: mi vida entera la he enfocado en servir a Dios, esta vez no lo iba a dejar de hacer, así que sólo lo reenfoqué. ¿Qué necesitaba cambiar en mi corazón para seguir dando fruto y dar aún más? ¿Qué nuevas maneras de servir tengo disponibles? ¿Cuál ha sido mi llamado? ¿Debo prepararme mejor en lo que ya hago?
  • Ahorrar: Reorganicé mis prioridades de gastos, para enfocarme menos en complacer a otra gente y más en administrar correctamente el dinero que Dios me confió.

No hay cristiano que no tenga la capacidad de entender que todo lo que vives es para tu bien. Al menos no para los que “aman a Dios”. La Biblia lo dice muy claro. Estoy segura que toda aquella circunstancia que está fuera de nuestro control, es provisión de Dios. Por lo tanto, tiene un propósito específico en la vida de cada persona, en especial en la vida de cada creyente.

En fin, les comparto que ha sido uno de los retos más grandes de mi vida. Pero le he sacado provecho. Las situaciones difíciles pueden causarnos sufrimiento, y es normal, lo necesitamos. La clave es fijar nuestros ojos en la provisión de Dios, en la meta que es Jesús, en la esperanza que Él nos da en tener la victoria. Así como mi papá me regaló momentos alentadores en medio de la tormenta, nuestro Padre poderoso (Dios), promete consuelo y poder durante cualquier circunstancia. He agradecido cada detalle que Él trae a mi vida, me ha invitado a “caminar sobre el agua” fijando mis ojos en Él para no dejarme ahogar por ninguna tormenta.

Estás listo para pasar este tiempo solo? No necesitas estarlo! Con Dios de compañía no hay ansiedad suficiente, depresión tan grande, ni aislamiento prolongado que son separe de Su amor y sus cuidados.

Hope for strong Christian wives 💪

Sooooo lately it’s been a lot of bombarding about wrong feminism Vs. Macho views in the air. I don’t know you, but for me, more than just being annoyed, I’m starting to feel hurt over the expectations they have upon me as a women and upon my husband as men. 

I’m just tired of hearing personal points of view towards each gender role and sick of the misunderstandings of what the plan God pre-designed for each is. 

I just waited a little bit for my heart to calm to re-read this list a married couple shared with many couples at a conference to know how to keep on serving together in a ministry. 

For me, living for God and serving others as a team has ALWAYS been the motto of my marriage. I wouldn’t have been married otherwise. So it insults me a bit that one may think I’m in constant expectation for my husband to fill my closet with beautiful clothes and shoes. The reality of a serving couple is that they’re a team and each has their own responsibilities and gifts to complement the needs of a family and other ministry (family DO IS a ministry) and the plan God has for their particular circumstances.  I could make a lot of memes on “Expectations vs. Reality” about the daily life of a full-time serving couple that they’ll make you feel either shocked or start laughing without end. 

Ok… I told you I’m a LITTLE calmed not that I’m at peace with this…and plus my personality doesn’t help jaja. I’ll be expecting your comments and experiences. Praying God strengthens our determination to serve Him and may this keep us focused as married couples on the eternal things, I hope you find hope for your uniqueness in the body of Christ. 

Here’s the list: 

Working Together in Ministry

  1. Work as a team: it takes adjustments, work in deference before getting into the Learning Center.
  2. Allow God define your ministry: God is the One Who calls and equips. Psalm 62:5 “My soul, wait thou only upon God; for my expectation is from him.” Define goals and strengths. Divide students into groups per work, ages, levels, etc. Decide better what will work for your school. Students should have their needs met.
  3. Appreciate each other’s differences: surrender your will to make other do things your way. Not only see, but appreciate other’s pint of view too. Trust each other. Admit when you’re wrong. Avoid criticism as it was a plague. Give your spouse acceptance on what he/she achieves.
  4. Affirm each other publicly and privately: no benefit on just thinking about it, but on publicly stating it. Others will be observing. You can get wisdom from each other because we are different. Share ideas to be more efficient. Celebrate Success!! YOU’RE NOT COMPETING! Be there for each other’s disappointments. “WE ARE GOING TO MAKE IT!”
  5. Respect your husbands: Respect is as vital as oxygen to live. Wives are the ones from whom husbands need respect the most. Enjoy more, complain less. Support his ministry. If I support his ideas, he will not stop dreaming. When ministry gets hard turn into the book of Ruth where she submits her will and says “your God will be my God..”
  6. Love your wife: Sometimes is more important for her that you listen to what she has to say rather than giving her instructions. 
  7. Share responsibilities and feelings: “you” is less important than “we”. Be a team until death. Find time to talk. Marriage is a 100% PLUS another 100%, but sometimes you’ll have to give more than that. Talk when you feel you’re carrying more burden than the other part. If your marriage is strong, it will bring good fruit. 
  8. Revaluate your ministry if it is affecting your marriage: It is dangerous to be more compromised to ministry than marriage. 1 Corinthians 10:12 “Wherefore let him that thinketh he standeth take heed lest he fall.” Your relationship with God is more important than your ministry, and if your marriage is affecting your relationship with God, let other things aside to keep it healthy. Don’t let your personal life get around your work. You need to share things together. Whatever you like to do, do it together. Plan time out together. Reconnect things. RELAX & DREAM TOGETHER.
  9. Be each other’s best friend: this way, you will stand ministry pressures.
  10. Pray together: Turn to the Lord together for strength. Praise your staff, pray with them regularly. Pray for children. Don’t wait for crisis to start praying. Respect each other professionally.


PRAYER BINDS US MENTALLY

PRAYER BINDS US SPIRITUALLY

PRAYER BINDS US EMOTIONALLY