Hombres y Mujeres en la Iglesia (Reseña Parte #3)

“La iglesia esta perdiendo el punto cuando la comunidad de creyentes condiciona a la mujer cristiana a asumir que es inferior, y si es necesario, probarse ellas mismas inferiores al hombre.”

Sarah Sumner “Men and Women in the Church: Building Consensus”

Inevitablemente nos topamos con la pregunta de muchas creyentes, que por el trato, o tradición de la iglesia, se ven limitadas en su crecimiento espiritual dentro de la organización. “La mujer es inferior al hombre?”. Si bien, tanto conservadores como liberales, desaprueban desde hace unos años, que ante Dios, la mujer tenga menor valor que el hombre, el trato para ellas no ha cambiado, como ha cambiado su visión al respecto.

El debate de muchos empieza con 1 Corintios 11:7 “El hombre no debe cubrirse la cabeza, ya que él es imagen y gloria de Dios, mientras que la mujer es gloria del hombre”, pero quiero invitarlos a ver que es lo que NO dice este versículo. Este versículo no dice que la mujer no sea imagen de Dios. En ningún lugar de la Biblia se dice que la imagen de Dios se da a la mujer a través del hombre. De hecho Génesis 1:27, nos dice que : “Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó”. Tampoco dice que la mujer adquiere la imagen de Dios casándose. Así que, ninguna mujer debería sentirse menos imagen de Dios si no se ha casado. Este versículo tampoco dice que la mujer es menos inteligente que el hombre.

Recordemos la total humanidad de Jesús (sin perder la paradoja de que es totalmente Dios al mismo tiempo) que era totalmente necesaria para cumplir con su sacrificio en la cruz. A Su vez, Jesús fue “nacido de una mujer” (Gal 4:4). Si Jesús fue totalmente humano entonces María fue totalmente humana. Y si María, una mujer virgen fue totalmente humana, entones cualquier mujer soltera cristiana es totalmente humana y no necesita de un hombre para completar su humanidad. El hombre tiene la masculinidad en común con Cristo, sin embargo no comparte su divinidad. El hombre tiene la imagen de Dios, pero no deja de ser solamente un humano. Este punto es importante porque en pleno siglo XXI muchas mujeres se ven discriminadas a servir dentro de una iglesia si no están casadas. No hay tantas oportunidades como las hay para un hombre. De igual manera las mujeres casadas también son silenciadas, porque pensamos equivocadamente que su esposo es el que tiene más derecho en su matrimonio de opinar y servir en algún ministerio de liderazgo. El simple hecho de ser mujer nos etiqueta a ser subordinadas en una iglesia sin tomarse en cuenta nuestra experiencia, talentos, dones o llamado por parte de Dios. Pero eso es un total y absoluto prejuicio que incluso yo me he puesto en la vida. Muchas veces decidí hacerme a un lado porque “no soy hombre y no puedo ser líder”, porque “mi esposo debe ganar más que yo, pues él es el proveedor del hogar”. Frases sin fundamento bíblico, totalmente sacadas de contexto, donde no se estudia su hermenéutica. Más adelante estudiaremos pasajes mal estudiados como Efesios 5, 1 Timoteo, etc. Cabe aclarar que mi esposo nunca me ha siquiera insinuado a pensar así, pero yo prejuiciosamente y con temor al “qué dirán” o el “cuidar su masculinidad” me he impuesto. ERROR! Debí haber estudiado desde el principio este tema con libertad y humildad, buscando de corazón qué tiene Dios para mí.

Por otro lado, cuando Jesús fue cuestionado respecto a quién sería el mayor en el reino de los cielos (Mt. 18:1), Él respondió llamando a un niño y poniéndolo en medio de ellos y les dijo: “Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Por tanto, el que se humilla como este niño será el más grande en el reino de los cielos.” Mt.‬ ‭18:3-4‬‬‬ Así que la respuesta de quién es inferior o quién es más importante, ya la tenemos contestada. Quitemos el absurdo de una vez por todas.

Otra de las causas que más me ha movido a estudiar este tema es la falta de una postura clara por parte de los creyentes respecto al tema de los feminicidios. Me enoja mucho ver cómo nos gusta juzgar los movimientos feministas seculares, sin siquiera mostrar empatía con lo que las mujeres en el mundo sufren diariamente por el simple hecho de ser mujeres. Estamos muy mal informados respecto a los movimientos sin embargo, nos sentimos superiores y nos permitimos criticar sus luchas. Nos hemos llenado de prejuicios respecto a las mujeres y ni siquiera de mujer a mujer sentimos empatía una por la otra. Frases como: “es que las mujeres somos muy emocionales” inmediatamente nos cataloga en un rubro de locura del que escogemos mejor no tomarnos tan en serio en la vida. Somos duras con nosotras mismas; tenemos miedo de nuestra emocionalidad y la condenamos. Si bien, no estoy invitando a guiarse por las emociones, la invitación es a escucharlas y tener carácter para dominarlas sin que estas nos hagan sentir culpables o menos inteligentes. Las emociones están ahí por algo y, puestas en las manos de Cristo, Él puede usarlas para Su gloria. Cuántas no nos hemos limitado para no “brillar” más que algún hombre, o no ser “demasiado mandona”, o “crean que estoy exagerando”. En contraste también podemos recluirnos en la flojera de tener dominio sobre las emociones, un trabajo que sólo podremos lograr en nuestra comunión con Cristo y donde el dominio propio es totalmente importante ejercitar. Sin embargo, nuestra emocionalidad, de ninguna manera nos hace inferiores al hombre y eso es algo en lo que la iglesia ha perdido la brújula. Nota: los hombres también pueden ser emocionales al mismo nivel que las mujeres. Hemos aprendido equivocadamente que los hombres no lo son tanto, pero más bien lo expresan de otras maneras más naturales para el hombre que para la mujer (ira, competitividad, etc.). Así que, ese argumento es totalmente absurdo también para desacreditarnos de alguna posición de liderazgo.

Como conclusión debemos entender que este tipo de prejuicios en la iglesia son pecado. El prejuicio por años nos ha limitado como cristianos a estudiar temas y hablar de ellos. El prejuicio es un síntoma de algo que ocurre en el fondo. Como lo he dicho antes, es orgullo. El prejuicio nace de la ignorancia y del miedo. El prejuicio se manifiesta en sentido de superioridad de uno mismo u odio a uno mismo. El prejuicio es narcisismo. El narcisismo desacredita al humano que nos rodea porque no son, ni piensan como uno mismo. El problema del prejuicio es que no somos conscientes de él en nuestra vida. El prejuicio es un pecado de omisión donde fracasamos en amar a otros. Mostrar amor solo a los que creemos que piensan como nosotros, muestra parcialidad y eso es pecado. “Porque con Dios no hay favoritismos.” Romanos‬ ‭2:11‬ ‭

El prejuicio absurdo de que nuestra emocionalidad como mujeres nos desacredita de ser igual de importantes que el hombre, es pecado y ha hecho más daño del que entendemos y podamos aceptar. Así que, nos encontramos con que al final, teológicamente ahora entendemos que la mujer fue creada a imagen de Dios, pero seguimos tratándola en un lugar menos honroso que al hombre. Llenos de prejuicios, limitamos, juzgamos y desprestigiamos el posible llamado al liderazgo de algunas de nuestras mujeres en la congregación. Respecto a la autoridad sobre el hombre, hablaremos después. Hay muchos mitos todavía por estudiar.

Apelando a Sanar, no a dividir.

Quiero introducir este review del libro “Men and Women in the Church” con mi intención personal respecto a la elección del tema platicando mi motivo y experiencia personal. Voy a hacer una serie de Posts semanales con la intención de explicar en español este libro, ya que hay muy pocos recursos respecto al tema en nuestro idioma.

Desde niña el papel de la mujer en mi sociedad me ha servido como guía para establecer ideales y sueños; también ha sido de crucial importancia para crecer en identidad propia. Habiendo recibido a Cristo a los 13 años de edad, un ejemplo (o testimonio) de la vida de una mujer apegada a la Biblia ha resultado inspirador, pero sobretodo necesario para tener esperanza en el llamado práctico de Jesús hacia mi vida. En pocas palabras, es importante para mí, poderme identificar con otra mujer que base su vida en las verdades de la Biblia.

Mi formación cristiana empezó quincenalmente en un grupo de estudio bíblico para adolescentes. En él, se compartía con ánimo, y sin religiosidad las verdades bíblicas a través de divertidas imágenes en un franelógrafo, seguidas de una historia o biografía misionera. Después de haber sido una niña religiosa que atendía semanalmente al catecismo por voluntad propia, encontré en esas nuevas reuniones, que Jesús era totalmente alcanzable, libre, real, y emocionante de seguir.

Me saltan a la memoria dos historias particulares que movieron mi corazón a una entrega personal al servicio a Jesús. La primera fue la vida de la jueza Débora en el Antiguo Testamento en el libro de Jueces; la segunda fue la biografía de Amy Carmichael, una misionera que rescataba niñas vendidas en la India. Recuerdo que mis compañeros del grupo ya me ubicaban por “Daniela la feminista” desde esos entonces. Y me encontré con el conflicto de que, aunque quería sentirme orgullosa de la etiqueta, no podía darme el lujo de portarla tan públicamente porque los cristianos no podíamos darnos el permiso de pensar humanísticamente (más adelante explicaré por qué esto está en parte mal y en parte correcto). Me quedó todavía más claro con el menosprecio hacia mi servicio y liderazgo al paso de los años, que aunque no me frenó de buscar mi llamado y seguirlo, dañó mucho mi percepción de la vida de una mujer en la iglesia y lastimó en diferentes ocasiones mi corazón.

¿¿¿Por qué creo que es importante empezar a “address” el tema???

  1. Porque como cristianos no podemos continuar nuestra vida sin entender por qué creemos lo que creemos.
  2. Porque a lo largo de la historia, en nombre de honrar a nuestros líderes hemos hecho daño a nuestro prójimo: judíos, gente de color, mujeres, indígenas, gente con capacidades diferentes, entre otros grupos minoría, etc.
  3. Porque el apóstol Pablo nos invita a estudiar con diligencia la Palabra de Verdad
  4. Porque, si “en el principio (LOGOS = lógica) era Jesús y Jesús es la Verdad, entonces la verdad debe ser lógica.
  5. Porque si bien Dios no necesita defensores, los cristianos deberíamos ser los primeros en defender a los marginados, pobres, débiles y vulnerables como Jesús lo hizo.
  6. “Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros. Romanos‬ ‭2:24‬ ‭RVR1960‬‬
  7. Porque debemos “aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.” Isaías‬ ‭1:17‬ ‭RVR1960‬‬
  8. Porque la restauración empieza desde dentro y no afuera de la iglesia.
  9. Porque #ChurchToo
  10. Postea en un comentario tu porqué!

En fin, el próximo jueves redactaré la primera parte del review. Mientras tanto me gustaría que investigaran por su cuenta a la autora del libro, Sarah Sumner Ph.D. a través de podcasts, YouTube, Wikipedia, Google, etc. Actualmente trabaja en un seminario bíblico que ella misma fundó llamado: Right on Mission. A través de su cuenta en Youtube publicó un Webinar de cómo estudiar la Biblia, MUY interesante.

Si quieren comprar el libro, les dejo la siguiente liga: https://www.amazon.com/dp/0830823913/ref=cm_sw_em_r_mt_dp_U_9S.ZEbCZC4G6Q

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Dios bendiga su vida estos tiempos de cuarentena!!!

Opportunities

Qué tal su cuarentena?

Es divertido ver tantos posts de la cuarentena que este COVID19 ha generado globalmente. Yo soy fan de los memes y de tratar de reírnos en las tragedias. (No a costa del sufrimiento de otros, claro está)

Y aunque esta es global, no es la primera vez que vivo una cuarentena.

Situaciones como estas sacarán siempre lo que tenemos en el corazón. Nuestras reacciones son el fruto de nuestras creencias y nuestras acciones la consecuencia de nuestros principios.

Recuerdo en particular dos “cuarentenas” que viví. Una de ellas a los 16 años cuando el huracán más poderoso en la historia de México, el Wilma, azotó las costas del caribe, donde yo vivía, estacionándose por 24 horas en Quintana Roo. Desde el día de la preparación, después el comienzo, seguido de la calma del ojo del huracán, su agresivo final y el “aftermath” del mismo, permanecí dentro de mi casa. No se imaginan lo que viví durante su trayectoria. Mi casa con cimientos anti terremotos, se cimbraba por el viento. TERROR. Los detalles son miles, pero los que atesoraré por siempre es el tiempo que pasé con mi papá en específico. Fue mi héroe. Tenía un ingenio impresionante que nos permitió estar a salvo y salir adelante de manera sobresaliente. Detalles como asegurar el portón con los coches y dejar la puerta de peatones abierta, limpiar el techo y cerrar el desagüe para recolectar el agua de la lluvia, entre otras. Nos dedicamos a cantar alabanzas juntos mientras sacábamos el agua que inundó la casa, y aprovechamos a platicar historias que nunca nos había contado de su infancia. Un tesoro que enmarqué en mi memoria para siempre. Supo sacar lo mejor de él para aprovechar esta oportunidad con su familia. A lo mejor nunca se lo pude decir, pero él me ayudó a fijar mis ojos en la esperanza de que esto iba a acabar y que su cuidado nos mantendría a salvo. Tuve paz en medio de la tormenta gracias a sus cuidados.

En Septiembre, Dios movió mi vida por completo. Y por masoquista que eso suene, decidí someterme a una cuarentena voluntaria.. Años viviendo una tormenta emocional tremenda, mi salud ya muy dañada, y una cartera totalmente exprimida me obligaron a tomar esta decisión. Esta cuarentena me iba a permitir re valorar muchas cosas. Y sí, la rutina y los compromisos se acumulan al punto de no poderlos frenar. Siendo una persona extra social y con un cargo por hacer una diferencia en mi vida y mis círculos sociales, me llevaron a un extremo de mucha actividad. Y aunque puedo decir que todo era relacionado con mi entrega a Dios, descuidé lo que soy para Él por ocuparme en hacer para Él. ¿Qué he hecho para sacarle provecho a la cuarentena? Ahí les va una lista:

  • Ayuno: de redes sociales (duré 18 días), para enfocar más tiempo en oración y tener claridad para escuchar la voz de Dios y Su llamado
  • Lectura: aunque llevo años leyendo la Biblia en un año, he podido profundizar en estudiarla como nunca había podido. Encontré nuevos autores que aportan muchísimo en este aprendizaje.
  • Aprender: como nunca, me ha dado tiempo de escuchar mensajes bíblicos de temas en los que no había podido profundizar. La biblia y la mujer, el matrimonio, la alabanza, profecías, las debilidades, los anhelos.
  • Meditar: hacer un detox de todo lo que tengo que pedir perdón, revisar qué no he logrado perdonar, enfocar mis anhelos a lo que Dios agrada, adquirir una visión y meta nueva que rete mi fe, ubicar mi zona de confort para salir de ella, ORAR, callar tantas voces y escuchar con más claridad la de Dios, etc.
  • Continuar: He hecho ejercicio disciplinadamente por mi cuenta, investigo acerca de más temas de salud y alimentación. Hay muchas cosas que hacemos porque los que nos rodean lo hacen, pero ¿qué pasa cuando estás aislado? Es tiempo de examinar tus motivos.
  • Hobbies: practicar lo que siempre me ha gustado y adquirir nuevas habilidades: cocinar, tocar un instrumento, cantar, leer, escribir, ser niñera.
  • Servir: mi vida entera la he enfocado en servir a Dios, esta vez no lo iba a dejar de hacer, así que sólo lo reenfoqué. ¿Qué necesitaba cambiar en mi corazón para seguir dando fruto y dar aún más? ¿Qué nuevas maneras de servir tengo disponibles? ¿Cuál ha sido mi llamado? ¿Debo prepararme mejor en lo que ya hago?
  • Ahorrar: Reorganicé mis prioridades de gastos, para enfocarme menos en complacer a otra gente y más en administrar correctamente el dinero que Dios me confió.

No hay cristiano que no tenga la capacidad de entender que todo lo que vives es para tu bien. Al menos no para los que “aman a Dios”. La Biblia lo dice muy claro. Estoy segura que toda aquella circunstancia que está fuera de nuestro control, es provisión de Dios. Por lo tanto, tiene un propósito específico en la vida de cada persona, en especial en la vida de cada creyente.

En fin, les comparto que ha sido uno de los retos más grandes de mi vida. Pero le he sacado provecho. Las situaciones difíciles pueden causarnos sufrimiento, y es normal, lo necesitamos. La clave es fijar nuestros ojos en la provisión de Dios, en la meta que es Jesús, en la esperanza que Él nos da en tener la victoria. Así como mi papá me regaló momentos alentadores en medio de la tormenta, nuestro Padre poderoso (Dios), promete consuelo y poder durante cualquier circunstancia. He agradecido cada detalle que Él trae a mi vida, me ha invitado a “caminar sobre el agua” fijando mis ojos en Él para no dejarme ahogar por ninguna tormenta.

Estás listo para pasar este tiempo solo? No necesitas estarlo! Con Dios de compañía no hay ansiedad suficiente, depresión tan grande, ni aislamiento prolongado que son separe de Su amor y sus cuidados.