Hombres y Mujeres en la Iglesia (Reseña #1)

Lo primero que me atrapó de este libro fue que el propósito de la Dra. Sumner no es plantear un argumento a favor o en contra de las dos corrientes que existen en la iglesia respecto a la mujer. Su plan no es dividir, sino exponer las dos corrientes y buscar la verdad. Aunque este tema no cambia el fundamento de nuestra fe que es la salvación por gracia, sin embargo es tremendamente importante estudiarlo con ánimo de agradar a Dios antes que al hombre. El tema de las mujeres en la iglesia a lo largo de la historia, ha sido tratado como tabú y ahora descubro que pocos son los creyentes que los estudian teológicamente. Llevándolo a casos extremos, el no tener un entendimiento bíblico claro, ha dado como resultado tantos abusos hacia las mujeres dentro de la iglesia. Tan es así que existen movimientos como #ChurchToo donde se han descubiertos daños sistemáticos de las organizaciones cristianas y católicas a sus seguidoras. No estamos exentos como cristianos y Dios no se queda de brazos cruzados.

Sarah Sumner Ph.D. En Teología Sistemática

La doctora presenta en su libro las dos visiones que las iglesias han adoptado respecto a las mujeres. Esto es un enorme descubrimiento para mí, pues anteriormente no había escuchado ninguno de estos términos (ya se pueden dar una idea del tabú que se me inculcó al respecto). El primero, es el “complementario” donde el papel de la mujer es completar la figura del varón y estar subordinada a él; y el “egalitario” donde se trata a la mujer al mismo nivel que el varón dentro de la iglesia. Las dos son protestantes (es decir no pertenecen a la religión católica y creen en la salvación por gracia y no por obras). En las dos, la Palabra de Dios es de más importancia que las tradiciones de la iglesia y por lo tanto cualquier tradición que vaya en contra de la Palabra debe detenerse y omitir por completo. Antes que inclinarnos por cualquiera de las dos, debemos ser honestos y aceptar que las dos no están exentas de parcialidad. Así que, nuestra responsabilidad como cristianos de cualquier denominación o en lo personal, es estudiar el texto bíblico con objetividad y reverencia a Dios.

Recordemos una vez más que el Cristianismo tiene entre sus propósitos unir a la gente. Es parte del evangelio. Un prejuicio respecto a la Palabra de Dios puede dividirnos en dos o más bandos por el resto de la historia. Muchas de nuestras tradiciones dentro de la iglesia nos han llevado a aceptar ideas erróneas, que con el tiempo y el estudio disponible en cada época, nos han demandado reestructuraciones y cambios inmediatos. Nuestras tradiciones nos dan seguridad porque nos proveen un control práctico para tomar decisiones y dirigen nuestros pasos de una manera más clara. Pero debemos ser honestos y reconocer que muchas veces nos llenan de prejuicios y de miedos para descubrir lo que realmente Dios quería hablar en Su Palabra, en contraste con lo que hemos adoptado como herencia de otros humanos. Debe quedarnos claro que el prejuicio es una especie de narcisismo, en el que creemos que nuestras ideas no pueden estar equivocadas. Finalmente es orgullo y el orgullo es pecado. Nos da miedo estudiar temas que dañarían nuestro ego. (Marcos 12:14; I Tim 5:21; Rom 2:11).

En otro punto, recordemos que, como nacidos de nuevo, ya no somos regidos por la ley de Moisés, pues ahora nuestro estándar en Cristo es mucho más alto que el anterior. Jesús lo resumió en “amar a Dios por sobre todas las cosas y amar a tu prójimo como a ti mismo”. Es decir, el cristiano vive para agradar a Dios en todo y para cuidar a su prójimo. Esto significa, que sin necesidad de catalogarse como humanista o feminista, el Cristiano es pro-humanos. No debe adaptarse a ninguna de estas corrientes pues parte del evangelio es amar (cuidar, respetar, honrar) al humano incluidas las mujeres. Un cristiano no tiene que convertirse en feminista o humanista para defender las causas sociales. Yo en lo personal creo que deberíamos ser los primeros en hacerlos y marcar el estándar. Es absurdo decir que te vuelves feminista si tratas bien a una mujer o que te vuelves humanista si ayudas al necesitado.

Sin embargo, no olvidemos que estudiar el tema no puede convertirse en una lucha de poder en la iglesia. Sólo hay una cabeza en la iglesia, y esa cabeza es Cristo. Nadie más lo puede ser. Sin embargo, el dilema se ha reducido injustamente a un debate acerca de roles. Añadido a esto, no podemos hacer a un lado el hecho de que la tradición de la iglesia (siglo III d.C.) señala a las mujeres como inferiores, y que el cristianismo NO predica lo mismo. Estudia la vida de Jesús por ejemplo, Él rompió con muchas tradiciones de estas con la mujer samaritana, la mujer del flujo de sangre, María Magdalena, Marta, etc. (Lee mis referencias en el post: La Mujer en la Biblia) Estudiemos la vida de Pablo por ejemplo, él apuntaba a la importancia de que las mujeres aprendieran acerca de la Palabra de Dios y su aplicación. (I Tim. 2:11). A lo largo de nuestra historia, la iglesia (incluyendo a los conservadores) se ha deslindado de muchas de las enseñanzas que los grandes expositores cristianos de la historia enseñaban respecto a la mujer; incluyendo : Tertuliaran, Ambrose, Agustin, Aquinas. Tan es así que, como en tiempos de Jesús, se echa mano del trabajo de las mujeres en las iglesias. Incluso autores y predicadores como Piper y Grudem no concuerdan con la visión tradicionalista porque implicaría una predisposición para retar los patrones de compartimento tradicionales y perpetuar el daño que se ha hecho a la imagen de la mujer dentro de la iglesia.

Es de enorme importancia abrazar la tradición de la iglesia, siempre y cuando sea bíblica. No se trata de simplemente adoptar una corriente egalitarian o complementaria, sino de cuestionar nuestras tradiciones y estudiarlas. Es decir, muchos de los grandes cristianos de la antigüedad siguen teniendo crédito de sus grandes explicaciones sobre algunas de sus doctrinas, pero en particular sobre el papel de la mujer en la iglesia, han causado muchas lagunas y dañado su percepción por siglos. Como conclusión, quiero aclarar que el consenso en la actualidad, es que las mujeres tienen el mismo valor, como humanos, que tiene el hombre y que es un concepto NUEVO dentro la iglesia. Pocos de nosotros sabemos que nuestra herencia cristiana esta llena de ideas dañinas y equivocadas respecto a la mujer y es justo sacarlas a la luz para que las nuevas generaciones de la iglesia busquen la guía de Dios para hacer cambios en este tema. Su Palabra siempre es confiable y Ella misma nos llevará a discernir las tradiciones que deben continuar o las que deben eliminarse.

Finalmente quiero invitarte a orar en los siguientes términos: primero, por arrepentimiento, porque de alguna u otra manera los cristianos hemos contribuimos a una mala enseñanza de las Escrituras, y dos, por humildad para reconocer la voz de Dios y la autoridad de Su Palabra.

No olvides leer la introducción a esta serie de reviews : https://bugambilia.me/2020/05/28/apelando-a-sanar-no-a-dividir/

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