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Qué tal su cuarentena?

Es divertido ver tantos posts de la cuarentena que este COVID19 ha generado globalmente. Yo soy fan de los memes y de tratar de reírnos en las tragedias. (No a costa del sufrimiento de otros, claro está)

Y aunque esta es global, no es la primera vez que vivo una cuarentena.

Situaciones como estas sacarán siempre lo que tenemos en el corazón. Nuestras reacciones son el fruto de nuestras creencias y nuestras acciones la consecuencia de nuestros principios.

Recuerdo en particular dos “cuarentenas” que viví. Una de ellas a los 16 años cuando el huracán más poderoso en la historia de México, el Wilma, azotó las costas del caribe, donde yo vivía, estacionándose por 24 horas en Quintana Roo. Desde el día de la preparación, después el comienzo, seguido de la calma del ojo del huracán, su agresivo final y el “aftermath” del mismo, permanecí dentro de mi casa. No se imaginan lo que viví durante su trayectoria. Mi casa con cimientos anti terremotos, se cimbraba por el viento. TERROR. Los detalles son miles, pero los que atesoraré por siempre es el tiempo que pasé con mi papá en específico. Fue mi héroe. Tenía un ingenio impresionante que nos permitió estar a salvo y salir adelante de manera sobresaliente. Detalles como asegurar el portón con los coches y dejar la puerta de peatones abierta, limpiar el techo y cerrar el desagüe para recolectar el agua de la lluvia, entre otras. Nos dedicamos a cantar alabanzas juntos mientras sacábamos el agua que inundó la casa, y aprovechamos a platicar historias que nunca nos había contado de su infancia. Un tesoro que enmarqué en mi memoria para siempre. Supo sacar lo mejor de él para aprovechar esta oportunidad con su familia. A lo mejor nunca se lo pude decir, pero él me ayudó a fijar mis ojos en la esperanza de que esto iba a acabar y que su cuidado nos mantendría a salvo. Tuve paz en medio de la tormenta gracias a sus cuidados.

En Septiembre, Dios movió mi vida por completo. Y por masoquista que eso suene, decidí someterme a una cuarentena voluntaria.. Años viviendo una tormenta emocional tremenda, mi salud ya muy dañada, y una cartera totalmente exprimida me obligaron a tomar esta decisión. Esta cuarentena me iba a permitir re valorar muchas cosas. Y sí, la rutina y los compromisos se acumulan al punto de no poderlos frenar. Siendo una persona extra social y con un cargo por hacer una diferencia en mi vida y mis círculos sociales, me llevaron a un extremo de mucha actividad. Y aunque puedo decir que todo era relacionado con mi entrega a Dios, descuidé lo que soy para Él por ocuparme en hacer para Él. ¿Qué he hecho para sacarle provecho a la cuarentena? Ahí les va una lista:

  • Ayuno: de redes sociales (duré 18 días), para enfocar más tiempo en oración y tener claridad para escuchar la voz de Dios y Su llamado
  • Lectura: aunque llevo años leyendo la Biblia en un año, he podido profundizar en estudiarla como nunca había podido. Encontré nuevos autores que aportan muchísimo en este aprendizaje.
  • Aprender: como nunca, me ha dado tiempo de escuchar mensajes bíblicos de temas en los que no había podido profundizar. La biblia y la mujer, el matrimonio, la alabanza, profecías, las debilidades, los anhelos.
  • Meditar: hacer un detox de todo lo que tengo que pedir perdón, revisar qué no he logrado perdonar, enfocar mis anhelos a lo que Dios agrada, adquirir una visión y meta nueva que rete mi fe, ubicar mi zona de confort para salir de ella, ORAR, callar tantas voces y escuchar con más claridad la de Dios, etc.
  • Continuar: He hecho ejercicio disciplinadamente por mi cuenta, investigo acerca de más temas de salud y alimentación. Hay muchas cosas que hacemos porque los que nos rodean lo hacen, pero ¿qué pasa cuando estás aislado? Es tiempo de examinar tus motivos.
  • Hobbies: practicar lo que siempre me ha gustado y adquirir nuevas habilidades: cocinar, tocar un instrumento, cantar, leer, escribir, ser niñera.
  • Servir: mi vida entera la he enfocado en servir a Dios, esta vez no lo iba a dejar de hacer, así que sólo lo reenfoqué. ¿Qué necesitaba cambiar en mi corazón para seguir dando fruto y dar aún más? ¿Qué nuevas maneras de servir tengo disponibles? ¿Cuál ha sido mi llamado? ¿Debo prepararme mejor en lo que ya hago?
  • Ahorrar: Reorganicé mis prioridades de gastos, para enfocarme menos en complacer a otra gente y más en administrar correctamente el dinero que Dios me confió.

No hay cristiano que no tenga la capacidad de entender que todo lo que vives es para tu bien. Al menos no para los que “aman a Dios”. La Biblia lo dice muy claro. Estoy segura que toda aquella circunstancia que está fuera de nuestro control, es provisión de Dios. Por lo tanto, tiene un propósito específico en la vida de cada persona, en especial en la vida de cada creyente.

En fin, les comparto que ha sido uno de los retos más grandes de mi vida. Pero le he sacado provecho. Las situaciones difíciles pueden causarnos sufrimiento, y es normal, lo necesitamos. La clave es fijar nuestros ojos en la provisión de Dios, en la meta que es Jesús, en la esperanza que Él nos da en tener la victoria. Así como mi papá me regaló momentos alentadores en medio de la tormenta, nuestro Padre poderoso (Dios), promete consuelo y poder durante cualquier circunstancia. He agradecido cada detalle que Él trae a mi vida, me ha invitado a “caminar sobre el agua” fijando mis ojos en Él para no dejarme ahogar por ninguna tormenta.

Estás listo para pasar este tiempo solo? No necesitas estarlo! Con Dios de compañía no hay ansiedad suficiente, depresión tan grande, ni aislamiento prolongado que son separe de Su amor y sus cuidados.

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